miércoles, 17 de octubre de 2007

Los niños fuimos maestros Zen

Siento haber tardado tanto en escribir, sin embargo muchos de ustedes sabían de un par de bronquitas personales por las que había estado ocupado. Gracias a todos por sus deseos y comentarios al respecto. Pues bien, henos aquí de nuevo. Remitiéndome a mi antiguo hogar donde pasé la infancia y en el que estuve estos últimos meses, me hizo recordar antiguas correrías y momentos, en los que pensé el porque cada día olvidamos y perdemos ese niñ@ que llevamos dentro, olvidamos esa filosofía de la vida, perdemos esa capacidad de asombro al igual que el valor, el sentido de justicia, el coraje y la honorabilidad; de esta manera cada vez nos hacemos mas mamones. Eso nos hace ser menos felices y menos concentrados, rodeados de problemas con los que luchamos y ahora jugamos a ser un adulto que tiene "responsabilidades", si como no! Los adultos somos mas irresponsables, mentirosos y entre mas crecemos mas perdemos el honor. Por ello decidí enumerar estas 32 cosas que recordé y aprendí de niño, que bien podemos extrapolar hoy que somos no-niños y que además muchos hemos olvidado, pero que ahora nos vendrían bien para sobrellevar una vida plena en la estamos llenos de ajetreo y preocupaciones:

El hecho de que los demás tengan frío, no justifica que alguien insista en que YO me ponga un suéter.


Caminar descalzo es más sano y agradable de lo que otros piensan.


Nunca llueve demasiado fuerte como para dejar de jugar.


Todo chiste o comentario que gire en torno a secreciones corporales (moco, gases, excreciones, etc.) es gracioso. En especial durante las horas de comida.


Las cicatrices son un tema interesante para cuando se necesita entablar conversaciones. En especial con el sexo opuesto.


No importa cuantos juguetes tengamos (en nuestro caso gadgets), siempre querremos el que tiene el vecino.


Los días que más deseamos dormir hasta tarde son los días entre semana. El fin de semana se antoja despertar temprano y levantar a los demás miembros de la familia.


Los apodos que más perduran son los más simples.


La mejor compañer@ que uno puede conocer, es aquell@ que este con nosotros en los juegos y el deporte; y además si sabe eructar escandalosamente, nunca debemos separarnos de ella.


Cantar el mismo estribo o frase desagradable de esa canción pegajosa que escuchamos en el radio o de un comercial una y otra vez sin parar, es una de las formas más efectivas de que el tiempo pase rápidamente.


Admitir que uno es culpable de una acción no es sinónimo de valor civil. Es sencillamente estúpido.


Los que no entienden el fenómeno del cómic o la diferencia entre el Play Station y el X-Box, o la de AMD vs Intel, o si ven lo mismo en un Storm Trooper y un Sand Trooper o la comicidad de alguien que se cae, simplemente no entienden los principios básicos de la diversión.


Nunca es demasiado tarde para aprender a hacer un arma o bomba casera.


Las ceremonias religiosas, visitas o reuniones familiares, no están pensadas precisamente para mantenernos quietos y atentos. De hecho, es una invitación franca a reírnos de las actitudes de los presentes.


La peor tragedia del mundo es, la muerte de una mascota, lo demás son solo malos ratos.


Un ser humano capaz de insertarnos una aguja en el cuerpo, jamás será digno de simpatía, no importa que tan nobles sean sus fines.


El primer día de escuela no es tan grave como parece, es peor.


El mundo les pertenece a aquellos capaces de lograr la máxima distancia al escupir.


No tiene nada de malo decirle a una persona que huele mal, si en efecto huele mal.


¿Quieres hacer sentir mal a alguien? Elígelo al último cuando estés formando un equipo.


Es válido pelearte con tu mejor amigo, pues al contrario de las niñas, nosotros si volvemos a dirigirle la palabra.


Nuestro papá, siempre será capaz de derrotar al papá de nuestro enemigo en un combate cuerpo a cuerpo. Al menos en teoría.


Bañarse, es mas divertido en compañía de otra persona.


Hacer que una piedra rebote tres veces sobre la superficie del agua es ordinario. Cuatro veces es un logro. Cinco es una proeza. Seis o más, es una clara señal de divinidad.


Nunca debes subirte a la bicicleta (o auto) de un amigo sin invitación previa.


El máximo galardón de hombría no es la caballerosidad, es no llorar ni hacer gesto alguno cuando nos machucamos los dedos.


Nada, absolutamente nada, es capaz de detener la curiosidad de un ser humano cuando se empeña en mirar a otro ser humano al desnudo, mejor si es del sexo opuesto.


Aunque tengamos como mascota a una tortuga, lo que en realidad deseamos es una serpiente.


Existen criaturas fantásticas, espeluznantes o amenazadoras que solo uno mismo es capaz de ver, así que escuchar explicaciones que descarten su existencia no hace nada por calmarnos.


No hay juramento mas sólido que el de un niñ@, o el de un extraño ritual infantil o firmas grabadas en las paredes de la escuela, de la casa o en un árbol. Y si, estos deberían tener valor legal.


Lo que mas deseamos hacer, es aquello precedido por las palabras "no vayas a..." o "se prohíbe..."


Los ingredientes para una cita ideal con tu pareja, generalmente suelen incluir TV, videojuegos, cualquier tipo de dulces, navajas, marcadores indelebles, cámaras fotográficas o de video, frases obscenas y estar completamente solos.


Que no les de pena pensar que hacen el ridículo, más lo hacemos al comportarnos como "gente madura", pues nos convertimos en lo que mas detestábamos: un adulto...